Desde pequeña he habitado el mundo con una pregunta que cada vez cobra más relevancia: cómo entender al otro, y reconocerme en ese encuentro, sin traicionarme en el intento. Ese impulso me ha mantenido cerca de tensiones que no se resuelven con frases fáciles: empatía e indiferencia, privilegio e injusticia, idealismo y pragmatismo, emoción y razón. Y, por debajo, una inquietud insistente: por qué tememos a la diferencia y dónde se nos pierde el sentido de comunidad.
Mi camino comenzó en Colombia. Probé una ruta esperada —un semestre de ingeniería ambiental— hasta aceptar que mi brújula apuntaba a lo social. Me formé en Lenguas y Culturas, con enfoque en estudios culturales, y fui encontrando, entre la investigación y la documentación en el área de patrimonio del Ministerio de Cultura, la asistencia en educación en la universidad y como periodista rotativa, un aprendizaje que hoy me acompaña: mirar de cerca cómo se construyen los relatos que sostienen lo cotidiano.
Más adelante, trabajando durante tres años como analista de comunidades, el trabajo en territorio se volvió mi maestro. Aprendí que la transformación no siempre empieza en las grandes ideas, sino en la escucha paciente; que traducir no es simplificar, sino cuidar el sentido para que lo técnico se vuelva posible, y que la confianza — esa materia frágil— se construye con presencia, coherencia y respeto por los ritmos de la gente. En otras palabras, reimaginar: cuestionar(me) no desde el juicio, sino desde la empatía, el cuidado y la disposición a equivocarnos, sin dejar de encontrarnos.
Ese tránsito me llevó a cursar un máster en Antropología Social y Cultural entre Barcelona y Viena, y a investigar cómo se construyen la visibilidad, la agencia y la resistencia desde el margen. En el encuentro con el colectivo Top Manta, comprendí que la ropa no es el origen, sino el último eslabón de un proceso denso: vínculos, tensiones, afectos y múltiples voces que disputan el futuro. Ahí la pregunta se volvió método: escuchar desde dónde actúa cada quien y cómo contexto, relaciones y entorno moldean lo posible.
Hoy, en far&sound, habito el cruce entre investigación y acción: desde el acompañamiento de Elena, Klara y Sergio, exploro marcos de aprendizaje transformativo y su diálogo con miradas holísticas de sostenibilidad; ayudo a dar forma a contenidos y materiales educativos; y cuido que la comunicación y la experiencia formativa conserven profundidad, estética y claridad.
Para mí, Far and Sound es una oportunidad de exploración y crecimiento consciente, intencional y ambiciosa.